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Evaluación del dolor torácico.

El dolor en el pecho es un síntoma muy importante. Aunque puede ser causado por una variedad de condiciones que no son peligrosas a veces está ligado a padecimientos potencialmente graves (como el infarto del miocardio) que pueden causar incluso la muerte.

¿Cuáles son las causas del dolor de pecho? ¿Cómo distinguir entre ellas?

En principio, lo más relevantes es descartar las enfermedades cardiacas pues son las que pueden poner en riesgo la vida o exponer al paciente a complicaciones graves. La persona que tiene dolor de origen cardiaco suele referirse a este como una sensación de opresión (“pecho apretado”) o de plenitud en el tórax. El dolor puede tener irradiación, esto es, puede extenderse a sitios como el cuello, la mandíbula, la espalda, hombros y brazos (principalmente el izquierdo). El dolor puede durar varios minutos y empeorar con la actividad física. Puede acompañarse con otros síntomas como dificultad para respirar, sudoración fría, mareo, debilidad, náusea y vómito. El síncope o desmayo puede ser un indicador de gravedad. Cabe mencionar que algunos pacientes que sufren problemas cardiacos tienen poco dolor y síntomas más vagos (menos evidentes), sobre todo los de edad avanzada o quienes padecen diabetes. Las principales enfermedades cardiacas que pueden ser causa de dolor en el pecho son: infarto del miocardio, angina de pecho, disección aórtica, pericarditis. Otra enfermedad cardiovascular grave es el tromboembolismo pulmonar.

Existen condiciones no cardiacas que se manifiestan con dolor en el tórax. Éstas pueden ser digestivas, por ejemplo:  reflujo gastroesofágico (“agruras”), espasmo esofágico, alteraciones de la deglución y enfermedades de la vesícula biliar o el páncreas. También pueden diagnosticarse problemas de tipo musculoesquelético como la costocondritis, la fibromialgia y los traumatismos (vgr. fracturas en costillas). Algunas patologías pulmonares que pueden llegar a presentarse con dolor torácico son: pleuritis (asociada, por ejemplo, a neumonía) y neumotórax espontáneo.

Algunos síntomas que pueden orientar a que la causa del dolor no es cardíaca son:  reflujo alimentario, problemas para deglutir (tragar los alimentos), dolor que se relaciona con los cambios de postura corporal o que aumenta con la tos, con los movimientos respiratorios o al presionar el tórax.

¿Cuándo se debe acudir al médico?

Cuando se sospecha una condición cardiaca o cuando la molestia es intensa se debe acudir a buscar atención médica de manera urgente.

¿Qué estudios se deben realizar?

En el servicio de urgencias se hará una valoración rápida que inicialmente estará orientada a determinar si se está sufriendo un infarto del miocardio o alguna otra enfermedad grave. Además de una historia clínica y exploración física se podrán realizar estudios como un electrocardiograma, una radiografía de tórax y exámenes de laboratorio (vgr. enzimas cardiacas). Si en la evaluación inicial no hay un diagnóstico claramente definido se pueden requerir otro tipo de estudios como un ecocardiograma, una angiotomografía torácica, una prueba de esfuerzo e incluso un cateterismo cardiaco.

¿Cuál es el tratamiento en caso de un infarto cardiaco?

  El infarto del miocardio ocurre porque se obstruye con un coágulo una de las arterias que se encargan de suplementar sangre al propio músculo cardiaco, con el consecuente sufrimiento de este tejido por la falta de oxígeno y nutrientes. Es imperativo restablecer la permeabilidad de la arteria (“abrir el vaso sanguíneo”) y para lograrlo se pueden usar medicamentos trombolíticos (los cuales intentan “disolver el coágulo”) o realizar un cateterismo urgente para desbloquear el sitio de la obstrucción y colocar una “férula” o “malla” en la arteria coronaria (dispositivo llamado stent). En conjunto con lo anterior, el equipo médico indicará como parte del tratamiento oxígeno, aspirina, medicamentos para el dolor, anticoagulante y algunos otros que se consideren necesarios.

Como siempre, es mejor prevenir que lamentar, así que si usted tiene factores de riesgo cardiovascular como una edad mayor a 45 años (si es varón, 55 años si es mujer), tabaquismo, diabetes, hipertensión arterial o colesterol elevado, no espere a tener síntomas para acudir con su médico y tratarse de manera adecuada.