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Consejos Dr. Vitelio

CONSEJOS EN DISAUTONOMÍA

DISAUTONOMÍA:

Se le llama así de manera genérica a un grupo de trastornos que afectan el funcionamiento del sistema nervioso autónomo (SNA).  Para decirlo en términos prácticos, el SNA es la parte del sistema nervioso que se encarga de realizar las funciones automáticas del organismo, las que no necesitamos controlar de manera voluntaria. Ejemplos de estas funciones son: la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la respiración, la sudoración, los movimientos intestinales, etc.

¿Cuál es la causa de la disautonomía?

Aunque la disautonomía es una condición bastante común, en la mayor parte de los pacientes no se encuentra una causa. Existen patologías raras que pueden ocasionar una falla en el SNA. Algunas de estas enfermedades son: la insuficiencia autonómica pura, la atrofia multisistémica, la enfermedad de Parkinson, la demencia con cuerpos de Lewy y la amiloidosis. Otros padecimientos más comunes que pueden llegar a causar manifestaciones de disautonomía son la diabetes mellitus, la uremia y las lesiones de la médula espinal.

Afortunadamente, la evaluación médica no detecta ninguna enfermedad subyacente en la mayoría de los pacientes que tienen molestias compatibles con disautonomía.

¿Cómo se manifiesta la disautonomía? ¿Cuáles son sus síntomas?

Las personas que sufren este padecimiento pueden quejarse de varias molestias que pueden incluir mareos frecuentes, cansancio, dolor de cabeza, fosfenos (visión de luces blancas o de colores), náuseas, dificultad para respirar, palpitaciones, sudoración, palidez e incluso desmayo. En muchas ocasiones estos síntomas se presentarán cuando la persona ha permanecido mucho tiempo de pie o sentada, sobre todo cuando se encuentra en lugares con ambiente caluroso o en donde hay mucha gente.

La disautonomía, como ya se mencionó arriba, es un témino genérico y hay que hacer un diagnóstico específico en cada paciente según el tipo de presentación clínica. El médico que haga la evaluación formulará algún diagnóstico específico: taquicardia sinusal inapropiada, taquicardia postural ortostática y/o síncope vasovagal.

¿Cómo se diagnostica?

La parte más importante en la evaluación diagnóstica es la realización de una historia clínica detallada, que incluya datos sobre la historia familiar, la historia personal y una exploración física dirigida. El propósito más importante en la revisión inicial es descartar que los síntomas estén causados por enfermedades graves, que suelen ser cardiacas. El estudio básico inicial es el electrocardiograma, aunque se pueden requerir algunos otros análisis sencillos de sangre para descartar anemia o enfermedad en la glándula tiroides. En muchas ocasiones, con la revisión inicial y un número limitado de estudios se puede hacer una adecuada estratificación del riesgo y tranquilizar al paciente.

Si es necesario corroborar el diagnóstico de síncope vasovagal, el médico puede solicitar la realización de una prueba de mesa inclinada, también llamada prueba de mesa basculante o tilt-test (ver descripción en servicios).

¿Cuál es el tratamiento?

La parte más relevante del tratamiento corresponde a unas sencillas medidas generales.

  • Aumento en el consumo de agua: es recomendable tomar entre 2 y 3 litros de agua diariamente.
  • Aumento en el consumo de sal: se recomienda consumir entre 10 y 12 gramos de sal al día. Una manera práctica de hacerlo es agregar sal de mesa de forma moderada a los alimentos.
  • Ejercicio físico: el ejercicio aeróbico realizado de manera regular y estructurada puede mejorar algunas de las respuesta del síndrome disautonómico.
  • Maniobras de contrapresión: son ejercicios que pueden realizarse en el momento en que inician los síntomas y que pueden mejorarlos y evitar un episodio de síncope. Pida a su médico que le instruya sobre cómo hacerlos.
  • Medicamentos: ocasionalmente es necesario prescribir medicamentos en forma de pastillas. Éstos se tomarán habitualmente durante algunos meses hasta que se observa una mejoría de los síntomas. Por otro lado, en algunos pacientes que por otra causa toman medicamentos que bajan la presión arterial, es necesario hacer ajustes en la dosificación.
  • Prohibiciones o limitaciones: probablemente usted encontrará que se recomiendan una serie de restricciones en la vida cotidiana como la reducción en el consumo de café, chocolate, té, etc. A veces se recomienda también no realizar ejercicio físico o, de manera más llamativa, cualquier actividad al aire libre. Con respecto a esto diremos que sólo en algunas ocasiones tiene sentido limitar la exposición de la persona a una situación que desencadene los síntomas. Es importante que usted sepa que el tratamiento no se debe orientar a establecer medidas restrictivas. Por el contrario, es nuestra opinión que el paciente debe ser motivado a adoptar un estilo de vida saludable, satisfactorio y con la menor cantidad de limitaciones.
¿QUÉ ES LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL Y CÓMO SE DIAGNOSTICA?

¿Qué es la hipertensión arterial?

La presión arterial (PA) es la fuerza que la sangre ejerce contra la pared de las arterias, las cuales son los vasos sanguíneos que transportan la sangre a todos los órganos y tejidos del cuerpo. La hipertensión arterial sistémica (HAS) es el incremento de esta presión a niveles que ocasionan daño orgánico, aumentando las posibilidades de padecer complicaciones cardiovasculares y de otros tipos.

¿Cuál es la causa de la HAS?

La PA tiende a aumentar con la edad. Algunas enfermedades específicas (como la insuficiencia renal, el síndrome de apnea obstructiva del sueño y los problemas tiroideos) y varios medicamentos (como los corticoides, las hormonas anticonceptivas y los antigripales) están relacionados con la HAS.

En los niños menores de 10 años la HAS a menudo está causada por un trastorno secundario, por ejemplo, una enfermedad renal. Sin embargo, en niños mayores y en casi todos los adultos la HAS es del tipo “esencial”, es decir, que no existe una causa identificable.

¿Quién está en riesgo de padecer HAS?

Aunque la mayor parte de las veces no se conozca la causa, se ha identificado algunos factores de riesgo que predisponen al desarrollo de HAS. Los más importantes son los siguientes:

  • Edad: ya hemos mencionado que la PA aumenta con la edad, de hecho, en algunos países hasta dos tercios de las personas mayores de 60 años pueden tener algún grado de HAS.
  • Etnia/raza: Si bien cualquier persona puede padecer HAS, ésta es más común en presonas de raza negra que en hispánicos o caucásicos.
  • Sobrepeso/obesidad: el vivir con un peso mayor al recomendado aumenta algunos factores de riesgo cardiovasculares, entre ellos, el incremento sostenido de la PA.
  • Género: tanto hombres como mujeres tienen las mismas posibilidades de padecer HAS durante su vida. Sin embargo, antes de los 45 años de edad, el riesgo es mayor para los hombres, pero después de los 65 años la relación se invierte y las mujeres tienen más riesgo.
  • Hábitos poco saludables: entre algunos de los malos hábitos relacionados con el desarrollo de HAS se encuentran el consumir mucho sodio (en forma de sal de cocina o en alimentos que lo contengan como conservador), el beber mucho alcohol, el que la dieta no contenga suficientes cantidades de potasio, el no realizar ejercicio y el fumar tabaco.
  • Historia familiar de HAS.
  • Estrés emocional: está bien identificado que el estrés crónico en la vida cotidiana puede contribuir a la elevación de la PA.

¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad?

En la gran mayoría de las ocasiones la HAS no causa síntomas. Ésta es la razón por la que suele nombrársele como “el enemigo silencioso”. Cualquiera podría sufrir HAS sin conocerlo, incluso, algunas personas se dan cuenta de que padecen HAS varios años después, cuando ya existen manifestaciones de alguna complicación crónica como la angina de pecho, el infarto del miocardio, la enfermedad vascular cerebral o la insuficiencia renal.

¿Cómo se diagnostica la HAS?

La HAS se diagnostica mediante la medición correcta de la PA. Si al inicio de la evaluación la PA se encuentra elevada, en las semanas siguientes su médico repetirá la revisión en varias ocasiones para asegurarse que el resultado es correcto y que la elevación es persistente. Si la PA está por arriba de 140/90 mmHg de manera sostenida, se formulará el diagnóstico de HAS.

Para que se realice una medición correcta de la PA usted debe seguir unos sencillos pasos:

  • No beba café ni fume en los 30 minutos previos a la toma de PA: lo anterior puede contribuir a la detección de una PA elevada.
  • Vaya al baño antes de la prueba: el tener la vejiga llena puede modificar la medición de la PA.
  • Siéntese 5 minutos previos a la medición: la actividad física eleva de manera natural la PA. Lo correcto es haber reposado antes de la prueba.
  • La medición podrá realizarse en cualquiera de los brazos, mientras se está sentado o recostado.
  • Conozca el resultado: Si su médico o enfermera no le informa sobre la cifra de PA detectada, pregúntelo.
¿CÓMO SE TRATA LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL?

¿Cómo se trata la hipertensión arterial?

La hipertensión arterial sistémica (HAS) o presión arterial alta es uno de los más importantes factores de riesgo cardiovascular. En los pacientes con este diagnóstico aumenta la probabilidad de padecer complicaciones como angina de pecho, infarto del miocardio, infarto o hemorragia cerebral e insuficiencia renal, entre algunas otras enfermedades. El tratamiento oportuno y correcto de este padecimiento puede prevenir o retrasar sus complicaciones y permite tener una vida más activa y duradera.

El tratamiento de la HAS consiste en realizar algunos cambios en el estilo de vida y en la toma de uno o más medicamentos.

Cambios en el estilo de vida

  • Elija una alimentación balanceada: El plan de alimentación debe ser variado e incluir mayormente nutrientes que provengan de frutas, verduras, cereales integrales, pescado, pollo, nueces y otros alimentos saludables para el corazón. Una recomendación importante es limitar la cantidad de sal que se consume, no solamente la que se agrega a los platillos en su preparación o en la mesa, sino también la que contienen los alimentos enlatados, embutidos, condimentos, refrescos envasados, etc. Se recomienda también una menor cantidad de carnes rojas y azúcares. Además, el consumo de alcohol debe ser moderado (un máximo diario equivalente a dos copas de vino en el hombre y una en la mujer).
  • Haga ejercicio físico: El ejercicio aeróbico tiene efectos favorables para la salud aunque se realicen tan solo 60 minutos semanales. Una cantidad mayor de actividad física podría traerle beneficios adicionales, sin embargo, le recomendamos consultar con su médico antes de iniciar un programa de ejercicio para que le diga el tipo e intensidad de actividades que puede usted realizar sin riesgos.
  • Mantenga un peso saludable: Si además de HAS, tiene usted sobrepeso u obesidad, debe procurar bajar entre un 5 y un 10 por ciento de su peso en el primer año de tratamiento. Para lograrlo, coma porciones más pequeñas y elija alimentos con menos calorías. Una observación importante es que en muchas ocasiones, las porciones servidas en los restaurantes contienen demasiadas calorías para una persona con una complexión corporal promedio. Por otro lado, aumentar su nivel de actividad física le ayudará a reducir su peso.
  • Evite fumar: el consumo de tabaco está relacionado con importantes riesgos para la salud en general y para las complicaciones cardiovasculares relacionadas con la HAS en particular. Solicite información a su médico sobre las alternativas disponibles para dejar de fumar en caso de que usted tenga ese hábito.
  • Controle el estrés: procure encontrar la mejor manera de manejar su estrés. Esto le ayudará a mejorar su salud emocional, pero también la física. Según su disponibilidad de tiempo y sus gustos personales podrá usted elegir entre actividades como el ejercicio, el escuchar música, realizar yoga, meditación, etc.

Hacer modificaciones en el estilo de vida puede no resultar una tarea facil, por lo cual le recomendamos comprometerse con un cambio a la vez, pero con el objetivo final de combinar varios hábitos saludables.

Medicamentos

Existen en la actualidad muchas alternativas farmacológicas para el tratamiento de la HAS. Su médico puede escoger entre varios grupos farmacológicos para establecer el tratamiento que a usted le conviene más. El objetivo fundamental es controlar la presión arterial y llevarla a niveles razonables, pero algunos pacientes se benefician además de algunos medicamentos específicos que, además de mejorar la presión arterial, le son de utilidad para el tratamiento de alguna otra condición clínica. Por ejemplo, si padece angina de pecho, le resultará benéfico tratar la HAS con un medicamento del grupo de los betabloqueadores. Los grupos farmacológicos más utilizados para tratar la HAS son: diuréticos tiazídicos, betabloqueadores, calcioantagonistas y los inhibidores del receptor de angiotensina. Es muy importante que lleve un buen control con visitas médicas periódicas y que no se automedique ni suspenda los fármacos por su cuenta.

Objetivos del tratamiento

Las guías de tratamiento más recientes fijan como objetivo terapéutico para la mayoría de los pacientes el mantener una presión arterial por debajo de 140/90 mmHg. En individuos mayores de 60 años, el objetivo es tener una presión menor de 150/90 mmHg.

RECOMEDACIONES DIETÉTICAS EN HIPERTENSIÓN ARTERIAL

Una de las modificaciones en el estilo de vida que resulta esencial para el control de esta enfermedad es la que corresponde a los cambios en la alimentación. Es posible que al leer estas sugerencias o al escucharlas de su médico, usted encuentre algo complicado aplicarlas en su vida cotidiana, pues en la mayoría de las ocasiones se plantean de manera general y poco concreta.

En este espacio intentaremos ser más específicos en lo que a estos sencillos consejos se refiere. En la actualidad existen planes variados que siguen las recomendaciones trazadas por las distintas sociedades médicas. Uno de estos regímenes se conoce como la dieta DASH (por sus siglas en inglés: Dietary Approaches to Stop Hypertension).

¿Qué es la dieta DASH? ¿Qué beneficios ha demostrado?

Es un plan de alimentación balanceado que se ha estructurado con base en los resultados de estudios científicos llevados a cabo por instituciones públicas de salud de los Estados Unidos de Norteamérica. Dichos estudios han mostrado que al aplicar esta dieta se reduce la presión arterial y los niveles de lípidos (grasas) en la sangre. Lo anterior está relacionado con una disminución en el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular (por ejemplo, angina de pecho o infarto del miocardio).

¿En qué consiste? ¿Cuáles son sus características?

El plan de alimentación en la dieta DASH sigue algunas normas generales. Las más importantes son las siguientes:

  • Enfatiza la relevancia de consumir vegetales, frutas y productos libres de o bajos en grasa.
  • Se incluyen granos integrales, pescado, pollo, leguminosas, semillas, nueces y aceites vegetales.
  • Se limita el consumo de sodio, azúcares, bebidas endulzadas y carnes rojas.

Desde el punto de vista nutricional, las características principales que tiene este tipo de dieta son:

  • Baja en grasas saturadas y en grasas trans.
  • Rica en potasio, calcio, magnesio, fibra y proteínas.

  Además, la dieta DASH es baja en sodio en comparación con el consumo típico. Las investigaciones llevadas a cabo con este plan de alimentación demostraron que al disminuir la ingesta de sodio, consumiendo un total de 2.3 gramos por día se alcanza una reducción significativa en los niveles de presión arterial (PA). Si el consumo de sodio se limita aún más (1.5 gramos por día) se logra una reducción adicional de la PA. La recomendación actual es que las personas que deberían restringir el consumo de sodio hasta 1.5 gramos al día son: quienes padecen HAS, diabetes mellitus o una enfermedad renal crónica, así como los mayores de 50 años de edad.

Enseguida se provee una tabla que detalla el contenido aproximado del consumo diario de nutrientes en este tipo de plan de alimentación:

Contenido nutricional de la dieta DASH (para un plan de  2000 calorías)

Grasa total 27% de las calorías
Grasa saturada 6% de las calorías
Proteínas 18% de las calorías
Carbohidratos 55% de las calorías
Colesterol 150 mg
Sodio 2,300 mg
Potasio 4,700 mg
Calcio 1,250 mg
Magnesio 500 mg
Fibra 30 g

Una ventaja importante de iniciar con la dieta DASH es que no requiere de alimentos especiales y que incluye recetas sabrosas y fáciles de preparar. Como ejemplo, le recomendamos la variedad de recetas que se encuentran en la siguiente liga: https://healthyeating.nhlbi.nih.gov. Esperamos que usted encuentre útiles estas recomendaciones y que aprecie que para llevar una dieta saludable, no necesariamente se deben hacer grandes sacrificios. Por supuesto, antes de iniciar cualquier cambio en los hábitos de alimentación es prudente consultar con su médico de confianza.

¿QUÉ ES LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL SECUNDARIA?

Una vez establecido el diagnóstico de hipertensión arterial se debe evaluar el estado funcional de los “órganos diana” u “órganos blanco”, que son los que la hipertensión arterial (HAS) tiende a dañar, sobre todo, en ausencia de tratamiento. Hecho lo anterior, usualmente la evaluación inicial ha concluido. Sin embargo, en algunos pacientes se debe sospechar que no padecen HAS esencial o primaria (que es la causa más común). En éstos, se puede investigar una causa específica como origen de la enfermedad. En esta oportunidad hablaremos de manera concisa de un tipo poco común de hipertensión: la HAS secundaria.

¿Qué es la HAS secundaria?

  Como ya hemos mencionado con anterioridad, la HAS más común es la que llamamos esencial o primaria. En esta enfermedad no se identifica una causa específica y se considera que su origen es multifactorial. En el caso de la HAS secundaria existe una enfermedad causal subyacente y es muy importante su identificación, pues la corrección de ésta puede ayudar mucho para el control e incluso, la curación de la hipertensión.

¿Cuándo se debe sospechar HAS secundaria?

   Ante algunos escenarios clínicos se debe iniciar una evaluación para confirmar o descartar la presencia de HAS secundaria: cuando en la evaluación inicial se diagnostica a un paciente muy joven (menor de 30 años), cuando la hipertensión es severa, especialmente cuando es de difícil control (descontrol persistente a pesar de tres medicamentos antihipertensivos). También se tiene que sospechar HAS secundaria cuando un paciente con hipertensión previamente estable presenta un descontrol súbito o cuando se atiende a un paciente que requiere hospitalización por una emergencia hipertensiva.

¿Cuáles son las causas de la HAS secundaria?

Las afecciones renales son la principal, pero no la única causa de HAS secundaria. A continuación mencionaremos las principales enfermedades que pueden estar relacionadas con este padecimiento.

  • Enfermedad parenquimatosa renal: cualquier enfermedad que dañe la función de los riñones (vgr. diabetes mellitus) puede inducir el desarrollo de HAS.
  • Enfermedad renovascular: estenosis por aterosclerosis y displasia fibromuscular.
  • Causas endocrinas: feocromocitoma, hiperaldosteronismo, síndrome de Cushing, hiperparatiroidismo.
  • Coartación aórtica.
  • Fármacos/drogas: antiinflamatorios no esteroideos, corticoides, cocaína, metanfetaminas, etc.
  • Apnea obstructiva del sueño.

¿Cuáles son los exámenes necesarios?

En muy pocos pacientes se requiere una amplia cantidad de exámenes de laboratorio y de imagen. Una evaluación inicial ante la sospecha de HAS secundaria incluirá:

  • Exámenes de sangre: es indispensable conocer los niveles de sodio, potasio, colesterol, triglicéridos. Usualmente se incluirán algunos otros estudios generales.
  • Examen de orina: además de un examen general, la medición de algunas sustancias en la orina (vgr. metanefrinas) puede ayudar a establecer el diagnóstico.
  • Ultrasonido renal: conocer la presencia de datos de daño crónico del parénquima y de las condiciones del flujo sanguíneo hacia el riñón es fundamental.
  • Electrocardiograma: los datos de hipertrofia miocárdica pueden hacer sospechar en coartación aórtica.

¿Cuál es el tratamiento de la HAS secundaria?

  En lo que respecta al control de la presión arterial per se, las recomendaciones de tratamiento no difieren de aquellas que ya se han mencionado para la hipertensión esencial. Es fundamental observar las modificaciones al estilo de vida que incluyen una alimentación baja en sal, la reducción del sobrepeso, la actividad física y el cese del tabaquismo. Los medicamentos para tratar la HAS también son los mismos, aunque en una mayor parte de pacientes se requerirán mayores dosis y mayor número de fármacos. Finalmente, el tratamiento de la enfermedad subyacente es esencial y depende del diagnóstico específico. En ocasiones se requerirán procedimientos invasivos como un cateterismo o una cirugía.

¿CUÁLES SON LAS COMPLICACIONES DE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL?

En oportunidades anteriores, cuando hemos hablado sobre hipertensión arterial sistémica (HAS), hemos ofrecido recomendaciones para establecer un diagnóstico adecuado, clasificar a la HAS como primaria o secundaria, realizar una evaluación inicial razonable y establecer un plan de tratamiento personalizado que ponga énfasis en las modificaciones en el estilo de vida y el uso de medicamentos antihipertensivos con probada efectividad. El tratamiento oportuno y bien vigilado es crucial para retardar la aparición de efectos negativos en la salud derivados de un mal control de este problema. En esta ocasión mencionaremos algunas de las complicaciones más relevantes que son causadas por esta importante enfermedad.

Aneurismas arteriales

  Son abultamientos anormales que ocurren como consecuencia del debilitamiento y adelgazamiento de las paredes de los vasos sanguíneos. Se desarrollan y crecen durante años sin provocar molestias de manera inicial, pero causan síntomas cuando crecen lo suficiente como para comprimir estructuras u órganos vecinos o cuando se rompen. El tipo de manifestaciones clínicas depende de la localización del aneurisma y pueden llegar a ser graves.

Insuficiencia renal crónica

   Los riñones son unos de los principales llamados “órganos diana” u “órganos blanco” en esta enfermedad. Se ven afectados por varias anormalidades funcionales que ocurren en la HAS, como el daño de los vasos sanguíneos que los nutren y el fenómeno de hiperfiltración. En algunas ocasiones el deterioro llega a ser severo.

Cambios cognitivos

La investigación en esta área ha mostrado que con el tiempo la HAS puede conducir, por ejemplo, a pérdida de memoria así como a dificultad para encontrar las palabras y para mantener la atención durante una conversación.

Daño oftalmológico

Éste puede asociarse a la ruptura de los pequeños vasos sanguíneos oculares, con la consecuente hemorragia. Puede llegar a producir trastornos en la agudeza visual o ceguera.

Infarto del miocardio (ataque cardíaco)

Esta complicación acontece cuando se dañan los vasos sanguíneos que nutren al tejido cardíaco y se obstruye su flujo. El síntoma principal suele ser dolor intenso en el pecho con dificultad para respirar. Sin embargo, puede haber manifestaciones no típicas, como dolor en la parte superior del abdomen, con náuseas y vómitos.

Insuficiencia cardíaca

  Es la incapacidad del corazón para bombear la sangre suficiente para cumplir con los requerimientos de los diferentes órganos y tejidos corporales. Los síntomas más comunes incluyen dificultad respiratoria, fatiga, edema (hinchazón) en los tobillos, en las piernas y el abdomen, así como prominencia de las venas del cuello.

Enfermedad arterial periférica

  En esta entidad, el deterioro ocurre en los vasos sanguíneos que se encargan de suplementar con sangre a las extremidades, principalmente a las piernas. Las molestias más notorias suelen ser dolor, calambres musculares, sensación de hormigueo y ardor. Los síntomas se pueden presentar al realizar una actividad física como caminar y subir escaleras, lo cual puede limitar la capacidad funcional de las personas. Esta forma de presentación también es llamada claudicación intermitente.

Infarto cerebral

  Esta clase de complicación sucede cuando los vasos sanguíneos dañados son los que irrigan una porción del cerebro. La obstrucción del flujo de sangre oxigenada a este nivel acarrea consecuencias clínic de alguna exremidaddio sngeste nivel acarrea consecuencias cHAS es llevar una vida sana, con h paredes de estos vasos sanglínicas que pueden incluir el inicio súbito de parestesias (entumecimiento), de debilidad o aún parálisis en alguna extremidad o en la cara, problemas para la comprensión o para articular palabras y alteraciones visuales.

Las complicaciones aquí mencionadas pueden ocasionar secuelas irreversibles con importantes implicaciones para la salud general.

Para finalizar, recuerde que la mejor manera de prevenir las complicaciones de la HAS es adquirir hábitos de vida saludables y mantener un adecuado control de la presión arterial con un plan de visitas regulares a su médico de confianza.

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